Al principio, la ciudad no era más que una simple villa con el resonante título de Capital de la Provincia de Guayana que los siglos y las circunstancias se encargaron de dignificar en una dimensión socialmente dinámica e histórica en todas sus facetas existenciales . Al principio fue la ciudad colonial iniciada el 21 de diciembre de 1595 cuando el segoviano don Antonio de Berrío echó las bases en tierra de los guayanos en el Bajo Orinoco para que la provincia que él había tomado en nombre del Rey de España, Felipe II, conforme a los procedimientos rituales, el 23 de abril de 1593, tuviese una capital o centro político-administrativo. Pero esta ciudad capital edificada desde la orilla del río hasta la cumbre de un cerro coronada por un convento de franciscanos, transformado luego en fortaleza, no tuvo suerte. Acosada por corsarios y piratas de las naciones rivales de España, se le planteó una vida errante o de transferencia de su población y autoridades de un...
A fuerza de barra y pólvora hizo remover peñascos y construyó las primeras calles empezando por la falda del cerro El Vigía paralela al río. Tal la calle de la Muralla en razón de los grandes rellenos de piedra y tierra que hubo de hacerle a los barrancos que habían dejado las periódicas crecidas del Orinoco. Luego se fueron construyendo a lo largo de diez años, también de manera paralela, las calles Principal, hoy Venezuela; la de la Iglesia, hoy calle Bolívar y otra, la hoy Amor Patrio, donde Centurión construyó su residencia. Estas paralelas al rio fueron atravesadas de Norte a Sur por la llamada calle del Gobierno, hoy Constitución; calle de la Paciencia, llamada también Fajardo, hoy calle Igualdad y la calle Nueva o de las Orozco, hoy Libertad. Muy posteriormente a Centurión fueron apareciendo las calles del Espejo, hoy Boyacá; San Cristóbal o de las Vallés, hoy Carabobo; Tumbazón. hoy Santa Ana empatada con la Amazonas, y Miscelánea, hoy Dalla Costa en cuyas inmediaciones exist...