* Después de la bendición del Fuerte San Gabriel el 22 de mayo de 1764, fecha ésta que se tiene como la de fundación, el gobernador Moreno de Mendoza que debía partir de inmediato a Caracas en calidad de Juez residente del gobernador Felipe Ramírez de Eslenor sustituido por el capitán José Solano y Bote, permaneció tres días más para resolver sobre la cuestión de un documento de fecha 23 que le fue entregado a nombre de la tropa por el oficial superior de artillería Vicente de Lara y los sargentos Miguel Comelio y Antonio Hernández. En el mismo planteaban su negativa a reconocer por comandante general del Orinoco al jefe de escuadra José de Iturriaga, quien tenía su Cuartel General en Ciudad-Real (Las Bonitas), suplicando a la vez licencia para otra plaza de los dominios del Rey, antes de quedar a las órdenes del Jefe de escuadra "por tener experimentado la mayor parte de nosotros, y universalmente toda la provincia y la de Caracas de todas las gentes el más tirano es inhumano gobierno en su mandar que se pueda considerar".
Aplacado los ánimos. Moreno de Mendoza pudo viajar a Caracas a cumplir su misión de Juez de residencia durante seis meses, tiempo qüe aprovechó el comandante Iturriaga para cometer toda clase de tropelías, según contactó el propio Gobernador al volver a poner pie en Angostura del Orinoco el 12 de diciembre de ese año 1764.
Allí permanéfció cómo Gobernador hasta diciembre de 1766 cuando le fue aceptada su reiterada renuncia a causa de sus diferen-cias con el comandante Iturriaga. auien mnnñ —
posesión el 8 de junio de 1751 y gobernó hasta 1757, lapso durante el cual construyó trojas a modo de silos para almacenar el maíz, Casas de Cabildo; abasteció a La Guaira con motivo de la sublevación de Juan Francisco León y reedificó la Iglesia y el Convento de San Francisco en La Asunción.
Al dejar el Gobierno de Guayana, escribió, melancólico y depri-mido, un largo poema a* guisa, de testamento, pues para él dejar Guayana era como morir o acaso acariciaba el suicidio como remedio infalible para sus tormentos, dejando incluso el Epitafio que debía grabarse en la loza de su tumba.
Angostura era síi gran oportunidad para trascender. Lo presentía y para ello se requería tener el gobierqp no sólo de lo político sino también en lo militar. Al negársele el mando total se derrumbó y para él eso fue como fracasar y morir.
En este pues, que encanto de Morfeo,/ es letargo terrible de la muerte:/ en este pues medida de la suerte/ imagen verdadera de Leteo/ En este final punto de recreo/ auto definitivo de lo fuerte,/ infeliz pasajero, he de traerte/ Sólo porque moderes tu deseo./ Aquí yace Moreno que ostentando/ le vi tres años mi cerviz rigiendo:/ buen ejemplar de los que están mandando./ Pues él en mi Provincia no cabiendo,/ no bastó le miren usurpando,/ y este sepulcro le sobró muriendo./
Al principio, la ciudad no era más que una simple villa con el resonante título de Capital de la Provincia de Guayana que los siglos y las circunstancias se encargaron de dignificar en una dimensión socialmente dinámica e histórica en todas sus facetas existenciales . Al principio fue la ciudad colonial iniciada el 21 de diciembre de 1595 cuando el segoviano don Antonio de Berrío echó las bases en tierra de los guayanos en el Bajo Orinoco para que la provincia que él había tomado en nombre del Rey de España, Felipe II, conforme a los procedimientos rituales, el 23 de abril de 1593, tuviese una capital o centro político-administrativo. Pero esta ciudad capital edificada desde la orilla del río hasta la cumbre de un cerro coronada por un convento de franciscanos, transformado luego en fortaleza, no tuvo suerte. Acosada por corsarios y piratas de las naciones rivales de España, se le planteó una vida errante o de transferencia de su población y autoridades de un...

Comentarios
Publicar un comentario